Volver Portada > Manuscritos

Historia de los papeles del Dr. Ocampo

El 31 de enero de 1882, días antes de morir, don José Gabriel Ocampo dispuso de su última voluntad mediante un testamento cerrado. Entre algunas de sus disposiciones, determinó que “sus manuscritos, sus apuntes, el Código Civil con sus anotaciones, los borradores de sus escritos y trabajos que se encontraban en su biblioteca fueran entregados a su hijo Juvenal Ocampo Pando, para que los conservara como recuerdo de familia y que los libros sobre medicina legal y ciencias naturales se entregaran a su hijo Florencio Ocampo Pando, que era médico, como recuerdo del afecto de su padre”.small 1

Don Juvenal guardó el legado, y fue en sus manos que a principios del siglo xx Valentín Letelier lo conociera —cuando la viuda de Ocampo y su familia donaran su biblioteca a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile—, de lo que dejó testimonio en un artículo suyo de 1908.2

Con el transcurso del tiempo esa masa documental se dispersó, traspasándose dentro de algunos familiares de Ocampo y luego a otras manos e instituciones. De esto no hay dudas, porque las aseveraciones de algunos investigadores de nota que han abordado el tema, lo acreditan, y la existencia real de papeles, hoy, en más de un repositorio —públicos y privados—, es un hecho: en 1955 ya había constancia que habían piezas en el Archivo Nacional, el Colegio de Abogados, el Instituto Histórico y Bibliográfico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile3. La antigua Biblioteca Central de la Universidad de Chile, actual Archivo Central Andrés Bello adquirió otros, que fueran del historiador Miguel Varas4.

En 1928 el abogado Santiago Santa Cruz obtuvo de los parientes del Dr. Ocampo diversas obras que le habían pertenecido, “incluyéndose numerosos cuadernos, algunos en rústica y otros en pasta, todo lo cual en su calidad de Secretario del Colegio de Abogados, dejó en la Biblioteca de la Orden”5. El mismo autor citado comprobó que tales volúmenes eran los mismos a los que Valentín Letelier hiciese referencia, y de los cuales publicó un sucinto catálogo en la misma oportunidad.

En manos privadas, que se sepa, se mantiene un volumen empastado en rico chagrín azul, con importantes adornos en oro, y que fuera de la biblioteca de Alamiro de Ávila Martel6, con diversas anotaciones de carácter jurídico y forense, dispersas, sin orden aparente.


1. Carlos A. von der Heyde, “Aportes para una biografía del doctor Gabriel Ocampo”, en: Revista Chilena de Historia y Geografía, N° 164, p. 191, Santiago, 1998.

2. Valentín Letelier, “El doctor Ocampo”, en: Revista de Derecho y Jurisprudencia, año v, N° 1, p. 181 y p. 189, Santiago, octubre de 1907-1908.

3. Alamiro de Ávila Martel, “Don Gabriel Ocampo y el Código Civil” en: Anales de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, 3ª época, Vol. ii, N° 4, p. 198, Santiago, enero-diciembre 1955.

4. Von der Heyde, op. cit., pp. 198-199.

5. Enrique Testa Arueste, “Los manuscritos del doctor Ocampo y la historia de los códigos de Comercio de Chile y Argentina”, en: Gabriel Amunátegui: Memoria y Homenaje, Santiago, Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Jurídicas y sociales, 1961, pp. 235-236.

6. Von der Heyde, op. cit., pp. 198.