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Biografía del Dr. José Gabriel Ocampo

José Gabriel Ocampo (1798-1882), abogado, codificador, jurista destacado tanto en su nación, Argentina, como en su patria de adopción, Chile; también le cupo importante figuración en el ambiente jurídico de Uruguay. Nació en La Rioja, entonces gobernación intendencia de Córdoba del Tucumán, Virreinato del Río de la Plata; su padre —Domingo Ortiz de Ocampo—, era coronel de las milicias provinciales y gobernador, su madre fue Tomasa Herrera y Medina. Tuvo numerosos hermanos —once en total—, varios de los cuales se asentaron después, cómo él, en Chile, ocupando puestos tanto en la judicatura, como en plazas comerciales. Ocampo se casó dos veces: con Elvira de la Lastra en Córdoba (1829), de quien enviudaría en 1838, y posteriormente en Chile (1843) con Constanza Pando Urízar; de sus matrimonios tuvo quince hijos, seis del primero y nueve del segundo. Su primera formación la obtuvo en el colegio convictorio de Nuestra Señora de Monserrat, para proseguir después estudios de Derecho en la Universidad de Córdoba, de donde se graduó como doctor en jurisprudencia en 1818. Como se vivía una época convulsionada en su patria, se trasladó a Chile, formalizando acá su título: en diciembre de 1822 recibió el de doctor en leyes de la Universidad de San Felipe.

Se desempeñó siempre como un abogado muy competente, tanto en el país, como allende los Andes, lo que le granjeó en el ámbito del Foro una justa fama. En su primera estadía en Chile (1821-1826) fue Auditor de Guerra del Ejército del Sur (1822), para después llegar a ocupar asiento como diputado suplente por Colchagua en las Asambleas Provinciales de 1823, participando también en la misma calidad en el Congreso Constituyente del mismo año. Llegó a ser diputado propietario por la misma provincia (1824-1825); y se desempeñó también como Secretario de la Cámara de Diputados. En 1826 estaba de regreso en Argentina; tras un breve paso por su tierra natal, se avecindó con oficina propia en Buenos Aires, comenzando un trabajo forense intenso. Tuvo principalísima actuación en un bullado juicio por el asesinato de Francisco Álvarez, representando a uno de los inculpados, Juan Pablo Arriaga, quien, no bien la defensa de Ocampo —brillante—, terminó siendo ajusticiado. También le cupo participación como abogado defensor de los inculpados en el asesinato del general Juan Fecundo Quiroga. Entre 1832 y 1833 fue elegido Vicepresidente de la Academia Teórico Práctica de Jurisprudencia, donde tuvo a su cargo la enseñanza de varios jóvenes egresados, pasantes. Un año después (1834) fue Presidente de la institución, a la que volvería en 1837.

Escapando de la persecución del gobernador Juan Manuel de Rosas, pasó primero a Montevideo, Uruguay, de donde embarcó rumbo a Chile tiempo después, iniciando de este modo su segunda estadía, en 1841. No volvería a salir de nuestro país, ni siquiera cuando, caído Rosas, el presidente trasandino, Justo José de Urquiza, lo nombró ministro de la Primera Corte Suprema de Justicia de la Confederación Argentina (decreto de 6 de agosto de 1854); en la misma época, La Rioja lo eligió como senador para el Primer Cuerpo Legislativo Nacional. Razones familiares, su trabajo y responsabilidades, además de achaques de salud, le impidieron asumir ambos puestos, los que declinó.

Dentro del ámbito nacional, le cupo desempeñar importantes funciones, ya no sólo como abogado y jurista de fuste, muy demandado por una numerosa e importante clientela, sino que en la enseñanza, así como en el proceso codificador, iniciado en las postrimerías del segundo gobierno de José Joaquín Prieto. En efecto, después de su fugaz participación en su primera estadía como profesor de Jurisprudencia en el Instituto Nacional, se vinculó con la Universidad de Chile, ya que en 1843 fue designado miembro fundador de su Facultad de Leyes, para finamente ser elegido en 1869 como decano de la misma, función que desempeñaría hasta el mismo día de su muerte.

En 1858 el Congreso Nacional le otorgó, por propia iniciativa, la nacionalidad por gracia.

En 1863 le cupo un papel principal en la fundación del Colegio de Abogados de Santiago, que encabezó por un tiempo.

Como codificador —y el apelativo no puede sino hacerle justicia—, le cupo importante participación en la revisión del Proyecto de Código Civil (1853) obra principalísima de Andrés Bello; sus aportes fueron abundantes e importantes. Respecto al Código de Comercio, el gobierno de Manuel Montt lo comisionó en 1852 “para que formase un Código de Comercio”; sin embargo su colaboración en materia civil lo distrajo de ello, lo que no impidió que realizase una serie de trabajos preparatorios. Recién comenzaría la redacción de los primeros borradores en diciembre de 1855, finalizando su labor a principios de 1864. Desde entonces pasaría poco más de un año, hasta que el 23 de noviembre de 1865 se promulgaría el Código.

José Gabriel Ocampo falleció el 7 de febrero de 1882.